La Finalidad de la Historia en los Esquemas de Poder

Teorías de la Historia

LA FINALIDAD DE LA HISTORIA EN

LOS ESQUEMAS DE PODER

Introducción

Existe dentro  del discurso histórico esquemas que parecen haberse infiltrado de forma consciente o inconsciente en el discurso, estos esquemas  ameritan un estudio profundo desde el punto de vista epistemológico de la ciencia, ya que el historiador crea un discurso del saber, el cual brinda un conociendo en un campo especifico del quehacer científico-histórico, social, político, cultural e ideológico, el cual a la larga (aunque quizás no en su totalidad) se materializa en una realidad tangible del mismo.

La primera interrogante que intentaremos contestar es ¿Cuál ha sido la finalidad de la Historia? La necesidad del hombre por la creación de un discurso histórico a existido desde los orígenes de la humanidad, primero a través de la tradición oral en la cual se intentaban alargar en la memoria de la humanidad las proezas de aquellos primeros hombres, luego se crearon arboles genealógico donde se conservaba la pureza del linaje, estos primeros esfuerzos nos llevaron a  historias más elaboradas como las de Herodoto, Tucídides, Polibio o Josefo, a las cuales muchos consideran como unas primeras aproximaciones hacia un quehacer histórico más científico, ya que la Historia como ciencia en realidad es muy joven y a mi parecer, aun, con muchas imperfecciones que deben ser trabajadas en las próximas décadas por los que somas expertos en dicho quehacer. La segunda pregunta que nos formulamos en este corto ensayo es si ¿Ha sido la Historia un instrumento ideológico del poder? Y si es así si este ¿Podrá desligarse a su vez del discurso de poder? Tal como lo han planteado algunas escuelas históricas, como por ejemplo el estructuralismo histórico, quien  a partir de la teoría de Althusser, presenta un escape a través del discurso llamado “Historia Crítica”, el cual se popularizo a nivel mundial, presentando nuevas temáticas y perspectivas en torno al quehacer histórico. Sin embargo debemos antes entender que existen nuevas concepciones en torno al poder, por lo que nos preguntamos ¿Cómo se ha estructurado el poder por medio de los factores ideológicos? Y sobre todo en estos nuevos enfoques del poder, nos interesa encontrar las formas que este adopta y lo que buscan en el discurso histórico. En otras palabras como se manifiesta el poder en sus diferentes y particulares fuerzas, para así conocer ¿Cuáles han sido estos estamentos del poder y como han usado la historia universal y en especifico el caso de la historia Hondureña? Al final conociendo el papel de la historia en los esquemas de poder, deseamos lograr contestar a la pregunta de ¿Cuál debe ser la nueva perspectiva bajo la cual debe de escribirse la historia? Para así obtener algunas conclusiones sobre cuál debe ser el papel del historiador.

A través de este trabajo se pretende formar una conciencia clara del papel del discurso histórico, en relación a las estrategias de dominación que utilizan los  poderes en las sociedades.

La finalidad de la Historia en los esquemas de poder

¿Cuál ha sido la finalidad de la Historia?

En el último siglo se experimento un gran interés por la Historia. Sin duda que este interés no es “en balde” ni surge por mera casualidad sino todo lo contrario, es un interés con propósitos muy bien definidos. Estos intereses se encuentran muy relacionados con el poder o como lo entendería Foucault con los poderes[1].

Los estudios sobre la finalidad de la Historia no siempre estuvieron bien definidos o no siempre la Historia tuvo conciencia clara sobre cuál debía ser su finalidad, aunque inconscientemente esta estuviera inmersa en su discurso. Este interés, por entender cuál debía ser la finalidad de la Historia surge con la llamada “Escuela de los annales” durante la primera mitad del siglo XX, los annales, con sus principales exponentes Lucien Febvre y Marc Bloch, plantearon el estudio de la Historia desde temáticas globales y además debatieron conceptualmente el propósito de la historia, definiendo que esta debería ser “La Ciencia que estudia el pasado para entender el presente y a su vez poder construir el futuro”; desde esta postura se comienza a entender la Historia ya no como una mera ciencia del conocimiento a priori, sino más como un instrumento de elaboración social o de constructor de sociedades, a partir de conocimientos de las experiencias del pasado. De igual forma se debía concebir a la Historia como una síntesis más global del pasado, una Historia más incluyente, desde la cual se aborden los acontecimientos políticos, económicos, sociales, la vida cotidiana y las mentalidades colectivas. En otras palabras una historia más generalizada, desde la cual se abandona el discurso oficial o estatal, para realizar estudios desde plataformas generales e inclusivas de los sectores antes marginados. Sin duda la escuela de los Annales rompió la brecha de pensamiento estatal que se había mantenido en el discurso histórico hasta entonces.

Si bien es cierto la escuela de los annales abrió la brecha para comenzar el debate sobre ¿cual debe ser la finalidad de la historia?, es otra corriente, el llamado Estructuralismo, quien da un mayor acercamiento para descubrir la verdadera finalidad de la esta. Este movimiento aparece en Francia en la primera mitad del siglo XX y su aporte más relevante para entender la finalidad de la Historia lo hace Louis Althusser en su obra “Ideología y Aparatos Ideológicos del Estado[2] donde propone que en el discurso histórico, la Historia había sido utilizada como “Arma Ideológica” por parte de las élites quienes construyeron visiones del pasado adecuadas a sus valores y principios con la única finalidad de mantener el control social. A partir de los aportes de Althusser entendemos que el discurso histórico ha llegado a convertirse, en lo que él llama “Historia Discurso de Poder” donde una élite intenta influenciar a las masas por medio del discurso histórico a reconocer solamente una historia apegada a sus principios.

Del rechazo a esta “Historia Discurso de Poder” nace la “Historia Critica” una especie de antítesis a la llamada “Historia de Discurso de Poder”  esta pretende aportar a la historiografía un discurso enfocado ya no en los principios de la élite sino mas bien en el de las clases populares y debe ser en este discurso donde la masa queda representada, un discurso del pueblo y para el pueblo. En América Latina los annales, el estructuralismo y la Historia Critica tuvieron impacto en la historiografía regional durante la segunda mitad del siglo XX. A partir de este momento el discurso histórico presenta una nueva variante en su enfoque desligándose del tradicional discurso de poder, para comenzar a probar nuevos derroteros.

Ahora conociendo un poco sobre la finalidad del discurso en la historia, preguntémonos; ¿Puede acaso la historia realmente desligarse del discurso de poder? Para contestar esto primeramente debemos entender en qué forma se ha estructurado el poder y para conceptualizar los poderes primero debemos tomar en cuenta algunas factores que trataremos de conocer ahora.

¿Cómo se ha estructurado el poder por medio de los factores ideológicos?

Normalmente se acostumbra hablar sobre el poder, refiriéndose a la capacidad de una élite que obliga al resto a que siga sus órdenes utilizando mecanismos para su control. Estos mecanismos de control son en síntesis leyes o aparatos jurídicos, por medio de los cuales se somete a la sociedad bajo un control, a esto Foucault llama el poder de “no debe[3]” un poder basado en la negación por medio de las prohibiciones o reglamentos. Los estudios sobre el poder han sido realizados casi siempre en torno a esta visión del “no debe” una visión apegada a una perspectiva netamente jurídica, de la cual ya se ha hecho una tradición apegada a la filosofía  Kantiana. Desde la cual  la historiografía occidental ha basado sus estudios, se habla de monarquías apegadas a sistemas jurídicos para el control e incluso a la misma burguesía utilizando sistemas jurídicos para controlar a la sociedad. De igual forma Rousseau elaboro su teoría del estado, refiriéndose a este como un estado colectivo o un cuerpo social como soberano a partir de la cesión de derechos individuales, que las personas deben obedecer por haberse sometido por su voluntad a ellos. Los Freudianos de igual forma establecen que el núcleo, el centro del poder, es la prohibición, por lo que entienden entonces un poder basado en el  “no” en la negación, en las prohibiciones a través de las leyes, esto parecería una noción únicamente apegada a la ley una concepción únicamente jurídica. En pocas palabras el instrumento jurídico de la monarquía, fue el mismo instrumento que se utilizó para el derecho del soberano y este mismo incluso para la psicología clásica.

Es por todo esto que no hemos tenido otras formas de análisis del poder, ya que el discurso histórico al estudiar el poder siempre ha estado ligado a términos jurídicos. Sin embargo Foucault parece presentar una alternativa a este problema,  él se pregunta ¿Cómo podríamos analizar el poder en sus mecanismos positivos? A partir de esta pregunta él analiza dos teóricos del poder que serán los puntos de partida para comprender los poderes desde variables positivas, entendiendo “positivo” como lo contrario a las prohibiciones del poder, estudiado a partir de leyes. Primero realiza su estudio a través del análisis del II tomo del capital, donde se encuentra con la existencia no de “un poder” sino varios “poderes”, que son entendidos como formas de dominación. Foucault dice que si queremos estudiar el poder no debemos hablar del poder en sí, sino de los poderes y comprenderlos en su propio tiempo y contexto histórico y geográfico. También Foucault toma como  un segundo enfoque el de Rousseau, tomando el estudio de la formación del soberano y la aparición de nuevos poderes.

De esta forma Foucault pretende liberarse de ese análisis del poder a través de los medios de juicio, prohibición, ley y deberes. Para así desligarnos de una vez del estudio que nos conduce a un análisis de la representación del poder por uno del funcionamiento real del poder. ¿Pero cómo logramos esto? Foucault establece 4 postulados[4] por medio de los cuales se concibe el poder desligado del “no debe” los cuales resumo a continuación:

  1. Para comprender esta nueva perspectiva de poder no debemos ver a la sociedad como un solo cuerpo unitario, sino mas bien como una yuxtaposición en enlaces, una coordinación y jerarquía de diferentes poderes que sin embargo persisten en su especificidad. O sea varios poderes que conviven independientes pero relacionados entre sí que se contraponen  pero persisten en su especificidad.
  2. Los poderes no deben ser entendidos como una derivación, como una consecuencia de una especie de poder central. Se trata mas bien de poderes que en muchas ocasiones se encuentran en contraposición a un poder Central.
  3. Estos poderes específicos no tienen la voluntad de decir “no” o “no debes”, en cambio  la facultad de esos poderes locales o regionales es; ser productores de una eficiencia de una aptitud, productores de un producto. Esto les da el sentido de ser positivos en contraposición al “no debe” o a las prohibiciones.
  4. Estos procedimientos de poder deben ser considerados como técnicas, es decir como procedimientos que han sido perfeccionados y que se desarrollan sin cesar.

A partir de este planteamiento estudiaremos la influencia no del poder en la historia, sino la influencia de los poderes en el discurso histórico, ya no basándonos en las negaciones o prohibiciones jurídicas sino en una concepción de un poder productivo que podría ser un poder naciente o un poder en pleno desarrollo, que puede estar o no ligado al poder central o estatal, o incluso encontrarse en contra de este mismo poder, de un poder que puede ser productivo en lugar de prohibitivo y un poder que está en proceso de perfeccionamiento y desarrollo sin cesar.

¿Cuál ha sido el caso de la historia hondureña?

En el caso de Honduras los estudios históricos estuvieron durante mucho tiempo influenciados por el positivismo, una escuela filosófica según la cual todo conocimiento, para ser genuino, debe basarse en la experiencia sensible, ya que el progreso del conocimiento sólo es posible con la observación y el experimento y, según esta exigencia, se debe utilizar el método de las ciencias naturales, para que así, se tenga una ciencia única, o sea una ciencia que tenga un único método. El dominio del positivismo dentro de la historiografía hondureña nace a partir del modelo reformista liberal que se dio en Honduras en la segunda mitad del siglo XIX, para ser más exactos a partir del año 1876 cuando Marco Aurelio Soto se hace cargo de la presidencia. A partir de entonces se daría inicio a los gobiernos reformistas liberales que intentaron implantar en el país un diseño de nación; basado en la construcción de imaginarios a los que solemos llamar héroes o próceres. Daniela Navarrete realizo un estudio de que los parques fundados en la época reformista liberal encontrando que estos fueron fundados para realzar estos imaginarios, de allí que la figura central de los mismos sean estos personajes que son tradicionalmente conocidos como héroes o próceres[5]. En esta historia positivista donde únicamente queda plasmado lo “legitimo” o sea lo institucional, ya que la construcción histórica utiliza como única y exclusiva fuente el documento escrito, el instrumento contenedor de la “verdad” en esta perspectiva donde la única y exclusiva fuente para la reconstrucción histórica es el documento escrito, el discurso histórico se encuentra muy apegado al discurso del estado, ya que las fuentes documentales (archivos, bibliotecas, hemerotecas etc.) se encuentran en control del estado y la mayoría de documentos que estos albergan están muy ligados a un discurso de construcción nacional. Este tipo de historia es la que más se ha trabajo en el ámbito nacional ya que su auge es el de más larga duración.

A partir de los años ochenta, varios historiadores, comienzan a realizar estudios apartados del tradicional positivismo. Este estudio se centraba en los procesos históricos a partir de las “teorías de la dependencia” y la formación del enclave bananero, estas teorías se encuentran muy apegadas al marxismo y exponen que los mercados favorecen a los países industrializados, que siguen comprando materias primas baratas a los países en vías de desarrollo, los cuales les suministran de la materia para la elaboración de los productos que luego retornaran al país a precios elevados o sea en valor de venta con un costo agregado. Muchas obras muestran este tipo de planteamiento entre ellas podemos citar por ejemplo las de Marvin Barahona quien en su obra “La Hegemonía de los Estados Unidos en Honduras[6]” presenta la evolución y los efectos, en el contexto hondureño del encuentro de Estados Unidos y los países de Centro América, encuentro de una sociedad capitalista industrial como los Estados Unidos y una sociedad agraria hondureña durante un cuarto de siglo (1907-1932). Según Barahona con el “Tratado de Paz y Amistad” entre los Estados Unidos y las 5 naciones de Centro América, se inicia una “diplomacia del dólar” que no es otra cosa que el expansionismo capitalista estadounidense. No cabe duda que el discurso histórico cambia para esta época, donde pasa de ser el discurso para el estado en uno en contra los poderes que conforman el estado y sobre todo aquellos poderes extranjeros que intervienen en el estado. Estos estudios surgen como resultados de los procesos de represión política, vividos en el país en la década de los ochenta durante la “guerra de baja intensidad”, es por ello el papel crítico que juegan ciertos historiadores como Marvin Barahona y Mario Argueta, este último que público su trabajo sobre “La Gran Huelga Bananera[7] donde relata los 69 días que estremecieron por completo al país.

Otros nuevos enfoques históricos han surgido. En los últimos años parece que la temática histórica mundial y hondureña a evolucionado, ya que existe una nueva pluralidad de temas y enfoques que tienden a abandonar de cierta forma el abordaje político y económico de la historia Tradicional, para embarcarse hacia nuevos derroteros, estableciendo nuevas temáticas relacionada con la “Nueva Historia Cultural[8] tales como; la vida cotidiana, las mentalidades colectivas, y uno de los campos de más rápido crecimiento en los últimos años, como ha sido la historia de las mujeres que ya se ha transformado antes de consolidarse en la Historia de Genero. En Honduras, Leticia de Oyuela ha hecho aportes muy valiosos en este sentido, al igual que lo ha hecho con el tema de la religiosidad popular y las diversiones. La sexualidad asido otro tema que ha empezado a ser investigado, especialmente aquella referida a los delitos sexuales como el amancebamiento para el periodo colonial, que fue investigado por Omar Aquiles Valladares. La historia de la lectura, y su relación con la clase letrada de y la construcción de la cultura nacional realizadas por el Dr. Jorge Alberto Amaya[9]. Incluso se ha comenzado a realizar algunos trabajos en relación a las poblaciones bananeras, pero abordándolo desde una visión completamente nueva que se diferencia de la expuesta por Marvin Barahona o Mario Argueta, mostrándonos cómo era la vida cotidiana de los trabajadores de los enclaves, este trabajo ha sido realizado por el investigador Mario Posas. La comida y la bebida también han sido abordadas desde estas nuevas perspectivas por el investigador Pompeyo del Valle en su obra “Comer y Beber en Honduras[10]”.

Ahora bien hemos visto como la historia se ha separado del positivismo que se encontraba ligado al discurso del estado, y ha comenzado a plantear nuevas temáticas y perspectivas de estudio histórico, sin embargo nos podemos preguntar ahora: ¿podemos entonces asegurar que el discurso histórico se ha desligado del discurso de poder que habíamos mencionado antes?

Para responder a esto, retornemos de nuevo a Foucault. En la perspectiva del francés se debe entender que no existe un poder sino mas bien una yuxtaposición de poderes ya que la sociedad no es un solo cuerpo unitario sino más bien como una oposición en enlaces, una coordinación y jerarquía de diferentes poderes que sin embargo persisten en su especificidad. Por ejemplo el poder que puede ejerce un patrón en el taller sobre los obreros que es de carácter específico y relativamente autónomo con relación al poder de orden jurídico que impera en la sociedad colectiva. Foucault llama a esto un “archipiélago de poderes diferentes”. El poder no siempre surgirá de un poder central, entendiendo a este como un poder estatal, en la perspectiva de Marx  se muestra como a partir de las existencias iniciales de poderes o “formaciones primitivas de poder” se forman los grandes aparatos de estado. El mismo poder del estado en un inicio fue un poder primitivo que termino por convertirse en un poder estatal o de elite. Por ejemplo en el caso que presentamos, sobre la “Historia Critica” y la “Nueva Historia Cultural”; el discurso histórico se desligarse del poder central, sin embargo, aunque el nuevo discurso se desligo del discurso del estado o de la elite, este aun no se ha desligado de una especial de poder primitivo que se encuentra en contraposición al discurso oficial o del estado, al que podríamos llamar un “poder naciente” que no sería más que un poder primitivo que se contrapone a otros poderes que conforman la elite dominante.

A pesar las nuevas temáticas y las nuevas perspectivas de abordaje de la Historia Cultural, esta de igual forma siempre se encuentra ligada a esquemas de poder, ya que siempre es un discurso de clase; algunos investigadores como Carlos Ginzburg[11] han comenzado a trabajar en personajes del anonimato histórico, dejando  por fuera a los poderosos, políticos, militares, religiosos, etc. haciendo una historia de los sectores sociales marginados tradicionalmente en la historia. Parcializándose así hacia uno de los sectores de poder primitivo, de tal forma que el discurso histórico de una u otra forma parte del discurso de poder. Lo único es que al parecer en los últimos años este discurso de poder, se ha desligado a un más del estatal o central, dando así un mayor impulso a estas formas primitivas de poder.

Uno de los estudios realizados en torno a estos poderes que se encuentran muy ligados con a la elite, es el presentado por el historiador Libny Rodrigo Ventura, en su trabajo de tesitura para la obtención del título de licenciado en Historia de la UNAH, “El Linaje “de Lara” y el poder en el occidente de Honduras[12]” quien investigo el nacimiento del poderío familiar de los Lara en el occidente de Honduras durante los años de 1580-1838, presenta la evolución que tiene esta familia desde su llegada al occidente hondureño hasta el posicionamiento de los principales cargos públicos. La familia Lara es un ejemplo de esos poderes primitivos que se desarrollar hasta ocupar los poderes de elite.

¿Cuál debe ser la nueva perspectiva bajo la cual debe de escribirse la historia?

Iniciemos por estudiar un pensamiento expresado en la  obra del filósofo francés Lucien Goldmann donde en su obra “Las ciencias humanas y la filosofía[13]” encontramos otra vez el intento de señalar las diferencias básicas entre las ciencias sociales o humanas y las ciencias físico-químicas, como las denomina el autor. Tales diferencias se dan, principalmente, en el campo de la objetividad del conocimiento y en el carácter de totalidad que caracteriza a todos los planos de la vida social. La obra expresa en forma textual lo siguiente:

“…Así, por una parte, las ciencias históricas y humanas no son, como las ciencias físico-químicas, el estudio de un conjunto de hechos exteriores a los hombres, de un mundo en el cual realizan sus actos. Son, por el contrario, el estudio de esta misma acción, de su estructura, de las aspiraciones que las animan y de los cambios que sufre…

…El proceso del conocimiento científico que es en sí un hecho humano, histórico y social implica, cuando se trata de estudiar la vida humana, la identidad parcial entre el sujeto y el objeto del conocimiento. Por esta razón, el problema de la objetividad se presenta de manera diferente entre las ciencias humanas que en la física y en la química… (Óp. Cit., pp. 22).”

El problema de la objetividad en las ciencias sociales radica en que el investigador mismo es el objeto de estudio, ya que es un ser social y por ende un ser influenciado por poderes de acción social permanentes, Goldmann establece que hay una relación o identidad entre el sujeto y el objeto del conocimiento, de tal manera que todo el conocimiento del objeto esta mediado por ideologías acordes a intereses y valores de la clase a la cual pertenece el investigador o bien por los poderes que se le establecen o a los cuales pertenecen, Foucault hace referencia a que el saber implica en cierta medida un poder, “el saber es poder” un poder que estará implícito en la concepción de un momento histórico. Un saber, en la concepción de Maturana[14] que hace uso de la razón para obligar, aun cuando según Maturana esta tiene que ver con nuestras emociones no con nuestra racionalidad, sin embargo utilizamos nuestra razón para los asuntos, para validar lo que consideramos correcto, en contraposición de aquellas conductas que consideramos no correctas. Y lo hacemos de esta forma porque es contrario a nuestros intereses y buscamos un argumento de negación para obligar.

Las concepciones de lo verdadero están sujetas a una temporalidad dada, no hay verdades inmutables, ya que no existe una historia continua, sino que existen cambios en las concepciones del mundo y discontinuidades en las secuencias del aconteces. Para Foucault las concepciones de la historia tienen una temporalidad dada donde estas son aceptadas como verdaderas, un grupo o una cultura establece una realidad, que simplemente es el reflejo de lo que esta misma, de esta forma un poder puede inventar las estrategias para la formación del discurso de un plano de la realidad donde se refleje ella misma[15].

De esta manera entendemos que la historia es una crónica de discontinuidades temporales y  realidades alternas, de afirmaciones, de negaciones de tenciones entre los enunciados propositivos y de tenciones del poder. Una Historia que se ocupa de las relaciones de Poder-Saber donde se entretejen relaciones complejas y donde se negocian intereses. A demás del poder coercitivo del estado, existe micro-poderes que afectan la actividad social y que son afectados por otros. Sabemos que para el historiador resulta imposible desprenderse de una temporalidad dada, de las influencias del poder del cual a su vez es portador innato por el hecho de ser portador del Poder-Saber. Es por esto que el mismo historiador o investigador social debe tener una conciencia clara de su discurso, de donde y para que surge su discurso, para evitar que este se transforme en mercancía.

Según Lyotard, el saber científico es una clase de discurso, ya que las ciencias se apoyan en el lenguaje para ser difundidas[16]. De esta manera el saber se verá afectado en dos de sus funciones; la investigación y la transmisión del conocimiento. En esta transformación general el saber no queda intacto, los proveedores y de los usuarios del conocimiento tiende y tendera más en el futuro a recibir la forma que los productores y consumidores de mercancías, mantienen con estos últimos es decir la forma valor. El saber es y será producido para ser vendido, y es y será consumido para ser valorado en una nueva producción en los dos casos para ser cambiado. Deja de ser en su propio fin, pierde su “valor de uso”.

Para Lyotard el saber se ha convertido en la principal fuerza de producción en los países desarrollados y un embudo en los países en vías de desarrollos, según el filosofo francés, esta es la gran causa de la separación entre estos países y esta brecha al parecer seguirá extendiéndose en el devenir. Ya que los países desarrollados abran acaparado el conocimiento, abran comparado el discurso científico. Lyotard expone una especie de mercantilización del saber al beneficio de los poderes o al poder de la elite quien podría convertirse en la única y exclusiva dueña del conocimiento, lo que presenta un peligro eminente en una nueva exclusión de las masas para hacerse del saber o el conocimiento, el historiador debe entonces conocer y tener claridad sobre la finalidad de su discurso, conocer por que escribe y para quien escribe, tener un conciencia clara que cuales son sus influencias y de qué tipo de poderes se convierte en aliado o a qué tipo de poderes pertenece su discurso.

Bibliografía

Amaya, Jorge Alberto; Tendencias Recientes de la Ciencia de la Historia y los Estudios Históricos en Honduras; UPNFM, Inédito, 2010.

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Barahona, Marvin; La Hegemonía de los Estados Unidos en Honduras (1907-1932); Centro de Documentación de Honduras; Tegucigalpa, Honduras; Primera Edición; 1989.

Berger, Peter & Luckmann, Thomas; Modernidad Pluralismo y Crisis de Sentido; Estudios Públicos, 63 (invierno 1996).

Briones, Guillermo; Epistemología de las Ciencias Sociales; Instituto Colombiano para el fomento de la educación; Bogotá, Colombia; 1996.

Foucault, Michel; La Arqueología del Saber; Siglo veintiuno editores; vigesimoprimera edición; Buenos Aires, Argentina, 2003.

Foucault, Michel; Las Mayas del Poder; “As malhas do poder” primera parte de la conferencia pronunciada en la facultad de filosofía de la Universidad de Bahía, 1976.

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Goldmann, Lucien; LAS CIENCIAS HUMANAS Y LA FILOSOFÍA; Buenos Aires: Ediciones Nueva Visión, l967.

Lyotard, Jean François ; La Condición Postmoderna; Ediciones Cátedra; sexta edición 1998.

Maturana, Humberto; LA OBJETIVIDAD, un argumento para obligar; Dolmen Editores, Chile, febrero de 1997.

Navarrete, Daniela; TEGUCIGALPA, ESPEJISMO DE LA MODERNIDAD: El impacto de los discursos liberales (s.XIX) y neoliberales (s .XX) en la capital de Honduras; Tesina de Máster. Ecole des Hautes Etudes en Sciences de Paris.

Ventura Lara, Libny; El Linaje “De Lara” y el poder en el occidente de Honduras (1580-1838); Tesis para Licenciatura en Historia; universidad Nacional Autónoma de Honduras; Tegucigalpa 2006.


[1] Foucault, Michel; Las Mayas del Poder; “As malhas do poder” primera parte de la conferencia pronunciada en la facultad de filosofía de la Universidad de Bahía, 1976.

[2] Althusser, L. IDEOLOGIA Y APARATOS IDEOLOGICOS DEL ESTADO; México D.F. Ediciones Quinto Sol, 7ª Reimpresión, 1987.

[3] Foucault, Michel; Las Mayas del Poder; “As malhas do poder” primera parte de la conferencia pronunciada en la facultad de filosofía de la Universidad de Bahía, 1976.

[4] Ibíd.

[5] Navarrete, Daniela; TEGUCIGALPA, ESPEJISMO DE LA MODERNIDAD: El impacto de los discursos liberales (s.XIX) y neoliberales (s .XX) en la capital de Honduras; Tesina de Máster. Ecole des Hautes Etudes en Sciences de Paris. En este trabajo Daniela Navarrete explica a partir de los edificios que se construyeron en diferentes sitios de Tegucigalpa realiza una reconstrucción histórica de las diferentes épocas de la ciudad capital. Daniela Navarrete Expresa: “Los espacios públicos fueron uno de los principales instrumentos de aplicación del discurso liberal en la trasformación de la ciudad. Las plazas coloniales, centro de los poderes civiles y religiosos, transmiten el mensaje de la nueva ideología: paz y progreso. Primero paso en el rebautizo de las plazas, las autoridades protagonizan las puestas en escena con actos protocolares de discursos y festividades”

[6] Barahona, Marvin; LA HEGEMONÍA DE LOS ESTADOS UNIDOS EN HONDURAS (1907-1932); Centro de Documentación de Honduras; Tegucigalpa, Honduras; Primera Edición; 1989.

[7] Argueta, Mario; LA GRAN HUELGA BANANERA, los 69 días que estremecieron a Honduras, Tegucigalpa, Editorial Universitaria, Colección Realidad Nacional.

[8] Burke, Peter; ¿QUÉ ES LA HISTORIA CULTURAL? Barcelona, Paidos, 2006. Pone un marcado acento en el estudio de las mentalidades, los imaginarios, y las prácticas y las representaciones sociales.

[9] Amaya, Alberto Jorge; HISTORIA DE LA LECTURA EN HONDURAS, libros, lectores, bibliotecas, librerías, clase letrada, y la nación imaginada en Honduras. 1876-1930, Tegucigalpa, UPNFM, Inédito 2007.

[10] Del Valle, Pompeyo; COMER Y BEBER EN HONDURAS; Tegucigalpa, Secretaria de Cultura, Arte y Deporte; Colección Ensayo, N° 1, 2002.

[11] Investigador asociado a la Microhistoria, escritor de “El Queso y Los Gusanos” libro en el que se relata la cosmovisión de un molinero del Siglo XVI, Ginzburg critica fuertemente a los investigadores que se dedican a hacer historias de reyes, dejando por fuera al resto de la sociedad.

[12] Ventura Lara, Libny; El Linaje “De Lara” y el poder en el occidente de Honduras (1580-1838); Tesis para Licenciatura en Historia; universidad Nacional Autónoma de Honduras; Tegucigalpa 2006.

[13] Goldmann, Lucien; LAS CIENCIAS HUMANAS Y LA FILOSOFÍA; Buenos Aires: Ediciones Nueva Visión, l967.

[14] Maturana, Humberto; LA OBJETIVIDAD, un argumento para obligar; Dolmen Editores, Chile, febrero de 1997.

[15] Foucault, Michel; La Arqueología del Saber; Siglo veintiuno editores; vigesimoprimera edición; Buenos Aires, Argentina, 2003.

[16] Lyotard, Jean François ; La Condición Postmoderna; Ediciones Cátedra; sexta edición 1998.


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